Descubrimos a unos de los protagonistas de la ‘revolución científica’ y un reto increíble

Isaac Newton, un genio que desarrolló uno de los conceptos claves de la física moderna: la Ley de la Gravedad

Isaac Newton (1642-1727) fue, sin duda, uno de los científicos más importantes de la historia de la humanidad. Su aportación fue básica en campos como las matemáticas (cálculo), la óptica (teoría de la luz) y la mecánica (leyes del movimiento y gravitación universal).

El padre de Newton falleció antes de que él naciera y, tras volverse a casar, su madre lo mandó a vivir con su abuela cuando tenía tres años. Sus primeros profesores no le consideraban buen estudiante aunque, para sus compañeros, era un niño muy inteligente. En esta época, Newton era muy aficionado a construir maquetas, molinos de viento, relojes

Cuando terminó sus estudios, su familia pensó que debía dedicarse a trabajar en la granja pero él se pasaba la mayor parte del tiempo realizando experimentos, así que le permitieron seguir estudiando. Con 18 años empezó a estudiar en el Trinity College de Cambridge y como no tenía dinero pagó parte de sus estudios trabajando de sirviente para los estudiantes con más recursos económicos.

Se interesó por los estudios astronómicos de Kepler y Galileo. Se graduó
en 1665, demostrando inclinación hacia la física y las matemáticas. A los 27
años ya era catedrático de Cambridge, daba clases y era autor de brillantes
teorías que señalarían el camino de la ciencia moderna. Se considera a Isaac Newton uno de los protagonistas de la llamada ‘revolución científica’ del siglo XVII.

Una epidemia de peste bubónica obligó a cerrar la Universidad de Cambridge y Newton se refugió en la granja familiar durante dos años. Fue entonces cuando formuló las tres leyes del movimiento: la de la inercia, la dinámica y la de que por cada fuerza o acción ejercida sobre un cuerpo existe una reacción igual de sentido contrario. Y de estas tres leyes salió una cuarta: la Ley de la Gravedad, gracias a la observación de la caída de una manzana del árbol. Increíble, ¿verdad?

Principales publicaciones:

• Método de las fluxiones y series infinitas (1671).
• Principios matemáticos de la filosofía natural (1687).
• Óptica: Un tratado de las reflexiones, refracciones, inflexiones y colores de la luz (1704).

¡Reto! No todo es lo que parece… Camina sobre huevos sin romperlos: una cuestión de estructura

Seguramente, la mayoría de vosotros, estaréis pensando que nos hemos vuelto locos. Pero… ¡no! Es solo una cuestión de estructura. No importa lo frágil que pueda llegar a parecer una cáscara de huevo, su forma ovoide guarda un ‘superpoder’ que la hace tremendamente fuerte. Si se distribuye el peso de forma adecuada sobre ellos, puede aguantar nuestro peso. ¿Te atreves?

¿Qué necesitas?

  • 2 docenas de huevos en envase de cartón
  • Bolsas grandes de basura o papel de periódico

¿Cómo hacerlo?

  1. Las razones por las que el huevo no se rompe es por la distribución del peso y su forma. El huevo es más fuerte en su parte superior e inferior. Si ejercemos una presión firme sobre esos puntos, el huevo no se rompe, pero en cuanto lo golpeamos de forma irregular, se agrieta.
  2. ¿Empezamos? Extiende las bolsas de basura o el papel de periódico en el suelo de la cocina para proteger el suelo. Después, coloca los cartones de huevos distribuidos en dos filas.
  3. Observa si todos los huevos están orientados de la misma forma dentro de las cajas.
  4. Con ayuda, coloca el pie en la posición más plana posible encima del primer cartón. El fin es que el peso se distribuya de forma uniforme sobre los huevos.
  5. Ahora, toca el otro pie… ¡no tengas miedo! Cambia el peso sobre la pierna y pon el pie en la caja de huevos que has preparado justo al lado.
  6. Pide a tu ayudante que se aleje y que te deje caminar por ti mismo. Recuerda que el secreto está en distribuir el peso de la forma más uniforme posible.
  7. Si no te sale a la primera… ¡no te preocupes! Vuelve a intentarlo.